Leioa, España
A finales del verano de 1957, Carl R. Rogers dejó el Centro de Consejo Psicológico de la Universidad de Chicago y se trasladó a la Universidad de Wisconsin para estudiar los efectos de su psicoterapia centrada en la persona en los sujetos esquizofrénicos. La complejidad de la esquizofrenia y los conflictos con los miembros del equipo de investigación hicieron que los siete años de Wisconsin fuesen, dicho con sus propias palabras,” el periodo más doloroso y angustioso de toda mi vida profesional” (Rogers, 1967, pág.
371).
En este artículo registramos la evolución de Carl Rogers desde su psicoterapia no directiva hasta su enfoque centrado en la persona. Después examinamos su investigación sobre la esquizofrenia, la controversia generada por la desaparición de los datos críticos de la investigación y las discusiones sobre la autoría del libro con la publicación de los resultados. Finalmente, consideramos el impacto de esta crisis en el trabajo posterior de Carl Rogers, quien, a partir de este momento, dejó de practicar la psicoterapia individual, se dedicó a los grupos de encuentro y a la promoción del crecimiento personal, uniéndose al grupo de terapias humanistas y existenciales e iniciando con ello el declive de su enfoque centrado en la persona.
In the late summer of 1957, Carl R. Rogers left the Counseling Center at the University of Chicago and moved to the University of Wisconsin to study the effects of his person-centered psychotherapy on schizophrenic individuals. However, the complexity of schizophrenia and the conflicts among the research team members made the seven years at Wisconsin, in his own words, “the most painful and anguished period of my whole professional life” (Rogers, 1967, p. 371). In this article, we trace Carl Rogers’ evolution from his early non-directive approach to person-centered psychotherapy. We then review his research on schizophrenia, the controversy surrounding the disappearance of critical research data, and the debates regarding the authorship of the book intended to publish the results. Finally, we consider the impact of this crisis on Carl Rogers’ subsequent work, who, from this moment on, stopped practicing individual psychotherapy, dedicated himself to encounter groups and the promotion of personal growth, joining the group of humanistic and existential therapies and thereby initiating the decline of his person-centered approach.