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Rodas, Jose A.
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Aguilar, Maria J.
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Alvarez-Gutierrez, Diana M
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Guayaquil, Ecuador
Antecedentes: este estudio presenta una revisión sistemática sobre los efectos del entrenamiento cognitivo computarizado en la regulación emocional de adultos con deterioro cognitivo. Estado del arte: se analizaron quince ensayos controlados aleatorizados publicados entre 2004 y 2024, abarcando poblaciones clínicas con diversas patologías, como esclerosis múltiple, enfermedad de Alzheimer, psicosis, esquizofrenia, enfermedad de Parkinson, accidentes cerebrovasculares y cáncer. Los resultados indican que estas intervenciones no solo mejoran funciones cognitivas como la memoria, atención y funciones ejecutivas, sino que también generan beneficios significativos en el ámbito afectivo, especialmente, en la reducción de síntomas depresivos y ansiosos. Se identificó una mayor eficacia cuando los programas incluían componentes ejecutivos, así como en formatos multicomponente o combinados con tratamiento farmacológico. Además, el uso de tecnologías como la realidad virtual potenció los efectos positivos tanto a nivel cognitivo como emocional. Sin embargo, la heterogeneidad de las muestras y de los protocolos utilizados limita la generalización de los hallazgos y, en algunos casos, se identificó un posible efecto techo. Conclusiones: se concluye que el entrenamiento cognitivo computarizado constituye una herramienta prometedora para abordar de forma integral el deterioro cognitivo y su impacto afectivo. Asimismo, se recomienda el desarrollo de futuras investigaciones con muestras más homogéneas y diseños longitudinales.
Background: This study presents a systematic review of the effects of computerised cognitive training on emotional regulation in adults with cognitive impairment. State of the art: Fifteen randomised controlled trials published between 2004 and 2024 were analysed, involving clinical populations with various conditions, including multiple sclerosis, Alzheimer’s disease, psychosis, schizophrenia, Parkinson’s disease, stroke, and cancer. The findings indicate that these interventions not only enhance cognitive functions such as memory, attention, and executive functions but also produce significant benefits in the affective domain, particularly in reducing symptoms of depression and anxiety. Greater effectiveness was observed when programmes included executive components and when combined with pharmacological treatment or implemented as multicomponent interventions. Moreover, the use of technologies such as virtual reality appeared to strengthen both cognitive and emotional outcomes. However, the heterogeneity of samples and intervention protocols limits the generalisability of the findings, and in some cases, a potential ceiling effect was identified. Conclusions: The review concludes that computerised cognitive training is a promising tool for addressing both cognitive decline and its affective consequences. Further research using more homogeneous samples and longitudinal designs is recommended to better understand the mechanisms involved and the long-term sustainability of the observed effects.