Perú
Antecedentes: los estudiantes de ciencias de la salud enfrentan altos niveles de estrés debido a sus responsabilidades, como el cuidado de pacientes y el manejo de tratamientos. Esta carga emocional puede afectar su salud física y mental, por lo que las estrategias de regulación emocional son clave para afrontar el estrés y fomentar la resiliencia. Objetivo: identificar qué estrategias cognitivas de regulación emocional pueden predecir la resiliencia en universitarios de carreras de ciencias de la salud de la ciudad de Lima Metropolitana. Método: se aplicaron el Cuestionario de Regulación Emocional Cognitiva – 18 (CERQ-18) y la Escala de Resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC-10) en 448 estudiantes de carreras de psicología, odontología, obstetricia, enfermería, medicina, nutrición y tecnología médica, con edades entre 16 a 47 años (M = 22.01). Resultados: se evidenció que la estrategia focalización en los planes predijo, en mayor medida, la aparición de la resiliencia. Conclusión: promover estrategias de regulación emocional que impulsen los niveles de resiliencia, favorecería al procesamiento de factores estresantes y una mayor adaptación ante las exigencias de la práctica clínica y responsabilidades personales.
Background: Health sciences students face high levels of stress due to responsibilities such as patient care and treatment management. This emotional burden can affect their physical and mental health, making emotional regulation strategies essential for coping with stress and fostering resilience. Objective: To identify which cognitive emotional regulation strategies can predict resilience in university students enrolled in health sciences programs in Metropolitan Lima. Method: The Cognitive Emotional Regulation Questionnaire - 18 (CERQ-18) and the Connor-Davidson Resilience Scale (CD-RISC-10) were applied to 448 students of psychology, dentistry, obstetrics, nursing, medicine, nutrition and medical technology courses, aged between 16 and 47 years (M = 22.01). Results: The strategy of refocus on planning was found to be the strongest predictor of resilience. Conclusion: Promoting emotional regulation strategies that enhance resilience may improve the processing of stressors and support better adaptation to the demands of clinical practice and personal responsibilities.