Sofía González Rivera
El artículo explora la participación de la familia y el estado en la reclusión de aquellas personas que fueron clasificadas como alienadas en el Puerto Rico de la segunda mitad del siglo XIX. A través del lente de la historia sociocultural, examinamos diferentes fuentes documentales de la época tales como periódicos, compilaciones de expedientes psiquiátricos, reglamentos, decretos oficiales y textos de médicos locales. Iniciamos con el contexto colonial que fijó las condiciones materiales e ideológicas en el encierro de los enfermos mentales. Destacamos como la admisión al Asilo-Manicomio estuvo condicionada por directrices estatales y peninsulares, así como el interés familiar en asilar a uno de sus integrantes. Hacemos hincapié en que no hubo un proyecto gubernamental local de encierro masivo. Al adentrarnos en la injerencia familiar en los procesos de internamiento, nos topamos con las nociones populares sobre las enfermedades mentales en el lapso bajo estudio. Por tal razón, dedicamos un apartado al examen de ese imaginario. El análisis de las nociones populares expuestas por los parientes pone de relieve diversas interpretaciones sobre el origen y manifestaciones de la locura en función del género y la ocupación.