Como en un laberinto de espejos, en el grupo todos se miran buscando lo que ni siquiera saben. Actúan y se mueven con un plan propio y secreto, un juego al que los demás son invitados. Cada cual con sus propias reglas, cada cual esperando una cosa, pero todos resonando juntos en un baile incierto.
“Anton, Anton Anton pirulero, cada cual, cada cual que atienda su juego y el que no lo atienda pagará una prenda”.
Nos asomaremos por un momento a los fenómenos transferenciales, partiendo de unas pinceladas conceptuales para acabar hablando de los diferentes desplegamientos en el encuadre individual o grupal psicodramático..
“Contigo conocí el amor porque sólo me diste de él la forma imposible” Nemer Ibn El Barud