Padova, Italia
El tratamiento de adolescentes que sufren de experiencias traumáticas tempranas implica inevitablemente el encuentro con el uso concreto que los pacientes hacen de su cuerpo y sus acciones. La historia clínica de una adolescente revela la relación entre los abandonos traumáticos transgeneracionales y los autocortes en la relación transferencialcontratransferencial. Inicialmente, el cuerpo y las acciones de la paciente eran la única forma de comunicar experiencias que no podían transmitirse ni representarse en palabras: la “piel para dos” de la envoltura psicosomática original necesitaba ser herida, cortada, rota de forma concreta. El establecimiento de un límite entre lo interno y lo externo, el self y el otro, es el resultado de un complejo proceso arraigado en la calidad del encuentro con el objeto. Poco a poco, en el encuentro con la analista, esta joven paciente puede construir una tenue posibilidad de diferenciación y empezar a tener acceso al primer esbozo de una representación de pérdida.
The treatment of adolescents suffering from early traumatic experiences inescapably involves the encounter with patients’ concrete use of their bodies and actions. The clinical history of an adolescent girl reveals the relationship between traumatic transgenerational abandonments and self- cutting in the transference-countertransference relationship.
Initially the patient’s body and actions were the only way to communicate experiences that could not be conveyed in words and represented: the “skin for two” of the original psychosomatic envelope needed to be wounded, cut, bro- ken concretely. The establishment of a boundary between internal and external, self and other, is the result of a complex process with roots in the quality of the encounter with the object. Gradually, in the encounter with the analyst, the young patient may construct a tenuous possibility of dif- ferentiation and begin to access the first outline of a representation of loss.