La Blancura es una condición que primero uno adquiere y luego tiene, una condición maligna y parasitaria a la que la gente "blanca" es especialmente susceptible. La condición es fundacional y genera modos característicos de estar en el cuerpo, en la mente y en el mundo propios.
La Blancura Parasitaria vuelve los apetitos de sus anfitriones voraces, insaciables y perversos. Estos apetitos deformados se dirigen especialmente a las poblaciones no blancas. Una vez establecidos, estos apetitos son casi imposibles de eliminar. El tratamiento eficaz consiste en una combinación de intervenciones psíquicas y sociohistóricas.
Dichas intervenciones solo pueden aspirar razonablemente a remodelar los apetitos infiltrados de la Blancura, para reducir su intensidad, redistribuir sus objetivos y, en ocasiones, orientar esos objetivos hacia la labor de reparación. Cuando se recuerdan y se representan, los estragos causados por la dolencia crónica pueden funcionar como advertencia ("nunca más") o como tentación ("genial otra vez"). Por lo tanto, la rememoración por sí sola no es garantía contra la regresión.
Todavía no existe una cura permanente.
Whiteness is a condition one first acquires and then one has—a malignant, parasitic-like condition to which “white” people have a particular susceptibility. The condition is foundational, generating characteristic ways of being in one’s body, in one’s mind, and in one’s world. Parasitic Whiteness renders its hosts’ appetites voracious, insatiable, and perverse. These deformed appetites particularly target nonwhite peoples. Once established, these appetites are nearly impossible to eliminate. Effective treatment consists of a combination of psychic and social-historical interventions. Such interventions can reasonably aim only to reshape Whiteness’s infiltrated appetites—to reduce their intensity, redistribute their aims, and occasionally turn those aims toward the work of reparation. When remembered and represented, the ravages wreaked by the chronic condition can function either as warning (“never again”) or as temptation (“great again”).
Memorialization alone, therefore, is no guarantee against regression.
There is not yet a permanent cure.