Susan McNamara
Orlando, de Virginia Woolf, fue caracterizado por Nigel Nicolson como una "carta de amor encantadora" a su madre, Vita Sackville-West. La biografía ficticia era en realidad un intento de Woolf de organizarse tras la insoportable humillación de que Vita la abandonase por otra mujer. Al imaginar, escribir y publicar Orlando, Woolf convierte su desesperación por la traición de Vita en un monumento de venganza, defendiéndose de los sentimientos desorganizadores de humillación, impotencia, rabia y pérdida creando su propio retrato mordaz de Vita. En la novela, Woolf también se fusiona intermitentemente con Orlando/Vita para crear un lazo permanente con la mujer que –al igual que su madre y su hermana- la excitó y la rechazó.