Durante los últimos decenios, ha crecido una preocupación por proteger a las personas más débiles y desfavorecidas (los niños, las mujeres, las minorías raciales, los homosexuales y los animales) de toda clase de daño como las palizas, la intimidación o la violación. Los esfuerzos por estigmatizar y en muchos casos criminalizar las manifestaciones de violencia han sido promovidos en una serie de campañas a favor de los Derechos civiles, de las mujeres, de los gays, de los enfermos mentales o de los animales, que se han desarrollado en especial entre 1948 en que se firmó la declaración de los Derechos Humanos y el año 2000. En otros artículos he discutido la evolución de la violencia contra la mujer y los niños. La violencia contra los animales ha disminuido en los últimos decenios y se ha legislado para evitarla, pero obviamente, no reviste una importancia histórica y psicopatológica como la que tienen la violencia ejercida contra los homosexuales y las tendencias racistas, que se discute en este artículo. Los enfermos mentales son también discriminados en todo el mundo y se incluyen aquí entre las minorías que se deben proteger.