J. C. Brengelmann
Bien sea por razones teóricas, bien sea por motivos prácticos, lo cierto es que la investigación de la personalidad preocupa extraordinariamente a los psicólogos de hoy. Y, sin embargo, hay poca unidad teórica y factual entre las diversas escuelas psicológicas. Es probable, desde luego, que los miembros de un determinado grupo concuerden entre sí, vaya por caso, al interpretar un protocolo de Rorschach, o de TAT; pero es mucho menos probable que ese acuerdo se mantenga si se trata de psicólogos que pertenecen a escuelas diferentes. A nivel factual, tampoco los experimentos han producido el grado de consistencia que cabria esperar entre resultados provenientes de centros de investigación distintos, y entre las variables de personalidad y otros criterios, tales como el rendimiento. Mi propósito de hoy consiste en proponer medios concretos de superar esa situación, en términos de una metodología de la estimulación.