Renata Nunes
Este artículo analiza el familiarismo en el sistema de protección social brasileño tras la Constitución de 1988, situando el caso en el contexto más amplio de las transformaciones de los regímenes de bienestar bajo la racionalidad neoliberal. Se examina cómo las contrarreformas implementadas en este marco han reforzado la responsabilidad de las familias en la provisión del bienestar, al mismo tiempo que han reducido el papel del Estado en la garantía de los derechos sociales. A partir de un análisis teórico sustentado en literatura especializada, se argumenta que, pese a los avances normativos, las políticas públicas brasileñas han mantenido un carácter residual, focalizado y familiarista, transfiriendo a los hogares, y particularmente a las mujeres, la carga principal de la protección social. Desde la perspectiva de la reproducción social, se discuten las implicaciones de este modelo de bienestar para la persistencia de las desigualdades estructurales y la restricción del ejercicio de la ciudadanía. Se plantea que este debate puede contribuir a que el Trabajo Social construya estrategias de intervención que contemplen la desfamiliarización del cuidado y la ampliación de la corresponsabilidad pública en la garantía de los derechos sociales.
This article analyzes familialism within the Brazilian social protection system after the 1988 Constitution, placing the case in the broader context of welfare transformations under a neoliberal rationale. It examines how counter-reforms implemented within this framework have reinforced families’ responsibility for welfare provision at the same time as reducing the State’s role in guaranteeing social rights. Based on a theoretical analysis supported by specialized literature, the article argues that despite regulatory progress, Brazilian public policies have retained a residual, targeted and familialist character, transferring the main burden of social protection to households, and particularly to women. From the perspective of social reproduction, the article discusses the implications of this welfare model for the persistence of structural inequalities and the restriction of active citizenship. It suggests that this debate can help social work to develop intervention strategies that envisage the reduction of familialism in care and promote greater public co-responsibility for guaranteeing social rights.