Juana María Lorencio Agudo, Beatriz Granados Castillo
El movimiento constituye una dimensión esencial del aprendizaje en Educación Infantil, ya que favorece la exploración del entorno, la construcción del esquema corporal, la regulación conductual y el desarrollo de habilidades motrices a través de experiencias significativas. Se analizó una intervención motriz basada en el movimiento expresivo y la huella corporal, aplicada a alumnado de cinco años durante seis sesiones de 40 minutos distribuidas en tres semanas. Se emplearon materiales plásticos y la técnica del dripping como recursos para registrar la acción corporal, priorizando el proceso motriz sobre el resultado artístico. Las sesiones integraron desplazamientos, giros, cambios de dirección, control postural, coordinación óculo-manual, regulación de la fuerza, ritmo, respiración y verbalización corporal-emocional. La evaluación se realizó mediante observación docente, rúbrica motriz, diario de aula, registros anecdóticos, semáforo emocional y análisis de las huellas visuales generadas. Los hallazgos mostraron una alta implicación del alumnado y una evolución positiva en la conciencia corporal, la coordinación motriz, la regulación del gesto, la ocupación del espacio, la expresión emocional y la capacidad para pasar de la activación motriz a la calma. En conjunto, la intervención confirma que el movimiento expresivo y la huella corporal pueden ser una estrategia útil para favorecer el desarrollo integral en Educación Infantil, al situar el cuerpo como eje del aprendizaje y convertir la huella visual en evidencia del proceso motor vivido.
Movement constitutes an essential dimension of learning in Early Childhood Education, as it promotes environmental exploration, the construction of the body schema, behavioral regulation, and the development of motor skills through meaningful experiences. A motor intervention based on expressive movement and body traces, implemented with five-year-old students across six 40-minute sessions distributed over three weeks, was analyzed. Plastic materials and the dripping technique were employed as resources to record bodily action, prioritizing the motor process over the artistic result. The sessions integrated displacements, turns, changes of direction, postural control, eye-hand coordination, force regulation, rhythm, breathing, and bodily-emotional verbalization. The evaluation was carried out through teacher observation, a motor rubric, a classroom diary, anecdotal records, an emotional traffic light, and the analysis of the generated visual traces. The findings showed high student involvement and a positive evolution in body awareness, motor coordination, gesture regulation, spatial occupation, emotional expression, and the ability to transition from motor activation to calm. Overall, the intervention confirms that expressive movement and body traces can serve as a useful strategy to foster comprehensive development in Early Childhood Education, by placing the body at the center of learning and transforming the visual trace into evidence of the motor process experienced.