Se lleva a cabo una revisión del modelo desarrollado por Elizabeth Morrison y Sandra Robinson, acerca del proceso que desemboca en la violación del contrato psicológico del empleado. En los últimos años, el concepto de contrato psicológico se ha mostrado relevante para dar cuenta de la percepción de las obligaciones recíprocas a que se comprometen el empleado y su organización. Del mismo modo, la percepción de una ruptura del contrato psicológico, está asociada con varios efectos negativos en la conducta de los empleados.