Daniela Dinamarca Figueroa
A pesar de los avances internacionales en materia de educación sexual integral (ESI), en Chile persisten brechas en su comprensión y su incorporación sistemática dentro de los procesos educativos. Este estudio se desarrolló desde un enfoque cualitativo-interpretativo con el propósito de analizar las convergencias y significados compartidos sobre los beneficios de la ESI en contextos educativos entre formadores de docentes y docentes en formación. Participaron 54 formadores de docentes mediante entrevistas semiestructuradas, y se analizaron 126 respuestas abiertas de un cuestionario dirigido a docentes en formación de universidades de Santiago de Chile. El análisis de contenido temático permitió identificar seis dimensiones centrales asociadas a la ESI: derecho humano, habilidad para la vida, sensibilización de la materia, salud sexual, enfoque preventivo y construcción de identidad. Los hallazgos evidencian un amplio consenso respecto a los aportes de la ESI en el desarrollo integral, la prevención y la convivencia escolar, aunque también revelan tensiones vinculadas a su implementación y a las condiciones institucionales que la sostienen. Se concluye que la ESI constituye un constructo multidimensional, cuya comprensión compartida puede orientar procesos formativos y prácticas pedagógicas más inclusivas y coherentes con los estándares internacionales.