Byron Bustamante Palma, Claudio Reyes Durán, Alejandra Crocco Valdivia
El siguiente ensayo explora y analiza con un enfoque crítico el rol de la psicología educacional en la gestión de la educación sexual integral (ESI) bajo las directrices de la Política Nacional de Convivencia Educativa en Chile. Se problematiza cómo la ausencia de una legislación unificada sobre ESI ha propiciado un escenario difuso vinculado a normativas como la Circular N° 812 sobre inclusión y un blindaje administrativo dentro de las comunidades escolares, caracterizado por una respuesta burocrática centrada en el cumplimiento de protocolos estandarizados. Este fenómeno técnico genera una pedagogía de la crueldad que invisibiliza las realidades relacionales de los estudiantes, lo que afecta directamente a las disidencias sexuales y las identidades neurodivergentes ante desafíos como el consumo digital informal de pornografía. Frente a esta desensibilización institucional, se propone resignificar la praxis de la psicóloga o el psicólogo educacional bajo la figura del amigo crítico. Esta perspectiva ético-política busca trascender la mera administración tecnocrática situando el quehacer profesional en el andamiaje del cuidado relacional, el reconocimiento de las subjetividades y la construcción de una auténtica justicia educativa en los entornos escolares.