El vínculo madre-bebé constituye la primera relación afectiva en la vida huma-na y un pilar para el desarrollo emocional, cognitivo y social. Su construcción comienza incluso antes de la concepción, influida por el deseo reproductivo, y se despliega durante el embarazo, el parto, el puerperio y la crianza. Lejos de ser un proceso instintivo, depen-de de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales, así como de la salud mental materna. La depresión, la ansiedad, el trauma obstétrico o las experiencias adversas en la infancia pueden afectar gravemente esta relación, pero una atención clínica temprana permite la reparación y previene la transmisión intergeneracional del sufrimiento. Este trabajo combina evidencia científica y experiencia clínica en salud mental perinatal para proponer un abordaje integrador: reconocer la díada madre-bebé como unidad clínica, fortalecer la formación profesional y promover políticas públicas que apoyen a las madres Los contenidos de este artículo están bajo una Licencia Creative Commons CC BY-NC-SA 4.0 (Atribución-No Comercial-Compartir igual).Recibido: 31/08/2025; aceptado: 25/11/2025 40Rocío Pariciodel Castillomás allá de los discursos idealizados. La salud mental perinatal es, en última instancia, un indicador de la salud democrática de la sociedad.
The mother-infant bond is the first affective relationship in human life and a cor-nerstone for emotional, cognitive, and social development. Its construction begins even before conception, shaped by reproductive desire, and unfolds during pregnancy, child-birth, the postpartum period, and early caregiving. Far from being an instinctive process, it depends on biological, psychological, social, and cultural factors, as well as maternal mental health. Depression, anxiety, obstetric trauma, and adverse childhood experiences can seriously disrupt this bond, yet early clinical intervention enables repair and prevents the intergenerational transmission of suffering. This article integrates scientific evidence and clinical experience in perinatal mental health to propose a comprehensive approach: recognizing the mother-infant dyad as a clinical unit, strengthening professional training, and promoting public policies that support mothers beyond idealized discourses. Ultima-tely, perinatal mental health should be understood as an indicator of a society’s demo-cratic health, since caring for mothers and babies means caring for the collective future