Barcelona, España
Madrid, España
La inteligencia artificial generativa está emergiendo como una herramienta de apoyo al pensamiento clínico en psicoterapia. El presente artículo examina sus aplicaciones en la conceptualización de casos y la supervisión clínica dentro del marco de la Terapia Constructivista Integradora (TCI). Se describe el modelo de Mapas Cognitivos Borrosos de Formación y Resolución de Problemas Humanos (MCB-FRP) como estructura epistemológica para la formulación de casos complejos, y se presenta el Therapy Process Navigator (TPN) como sistema conversacional diseñado para asistir —nunca sustituir— el juicio del terapeuta en las tareas de síntesis narrativa, planificación terapéutica y comunicación clínica. A continuación, se analiza el uso de IA generativa en supervisión, donde su función como espejo del pensamiento clínico, generador de formulaciones alternativas y catalizador de metacognición constituye una contribución diferencial respecto a otros dispositivos tecnológicos. Se discuten criterios para una integración ética coherente con la epistemología constructivista-relacional, enfatizando la responsabilidad última del terapeuta, la trazabilidad del uso tecnológico y la preservación de la centralidad de la relación terapéutica. Las implicaciones para la formación y para la investigación clínica son examinadas de cara a la próxima década.
Generative artificial intelligence is emerging as a tool to support clinical thinking in psychotherapy. This article examines its applications in case conceptualization and clinical supervision within the framework of Integrative Constructivist Therapy (ICT). The Fuzzy Cognitive Maps of Human Formation and Problem Resolution model (FCM-HFR) is described as an epistemological structure for complex case formulation, and the Therapy Process Navigator (TPN) is presented as a conversational system designed to assist—never replace—the therapist's judgment in narrative synthesis, therapeutic planning, and clinical communication. The use of generative AI in supervision is then analyzed, where its function as a mirror of clinical thinking, generator of alternative formulations, and catalyst for metacognition constitutes a distinctive contribution compared to other technological devices. Criteria for an ethical integration coherent with constructivist-relational epistemology are discussed, emphasizing the ultimate responsibility of the therapist, the traceability of technological use, and the preservation of the centrality of the therapeutic relationship. Implications for training and clinical research are examined in view of the coming decade.