El artículo analiza las ideologías raciolingüísticas en la formación del Estado argentino desde una perspectiva antropológica y sociolingüística crítica, entendiendo la lengua como un campo estratégico en la producción de desigualdades y en la construcción de ciudadanía. A partir del análisis de la Constitución Nacional de 1853, la Ley Nº 1420 de Educación Común de 1884 y la Ley Nº 23302 de Política Indígena de 1985, se sostiene que las políticas lingüísticas, lejos de ser normativas neutrales, han funcionado como tecnologías de gobierno que ponen en disputa, clasifican, jerarquizan y administran la diversidad cultural. En Argentina, las legislaciones lingüísticas consolidaron un modelo dominante de ciudadanía monolingüe y monocultural, donde el castellano fue instituido como lengua de civilización y las lenguas indígenas quedaron confinadas al ámbito del folklore o de la integración política tutelada. Desde una lectura decolonial, se argumenta que tales procesos reproducen y, también, desnaturalizan, una matriz moderno-colonial de poder basada en la racialización y etnización de la/os hablantes, generando formas de exclusión y de reconocimiento subordinado. Finalmente, planteamos que la frontera de exclusión lingüística constituye una vulneración de la autodeterminación cognitiva y una amenaza para la convivencia democrática en sociedades plurales. Por consiguiente, superar esta herencia exige políticas públicas que reconozcan la diversidad y educación lingüística como un derecho humano y condición necesaria para la ciudadanía plena, en el marco de una educación intercultural orientada hacia la justicia epistémica.ARK CAICYT: https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s24226459/c0t1qk2w1