Proponemos leer Los Horizon (1937), filme de Frank Capra basado en la novela del mismo título de James Hilton, como un viaje interior hacia un simbólico Shangri-La, un lugar utópico -del griego oùtóroç (en ningún lugar) -, en el que habita el silencio concebido no como ausencia de sonido, sino como sonido primordial, como el nombre secular de lo divino en el hombre. En él Robert Conway, el protagonista del relato, descubre, con la ayuda de un maestro, esa "música callada", como la llamó San Juan de la Cruz en su Cántico espiritual, que es, en realidad, su verdadera condición, su estado genuino.
We propose reading Los Horizon (1937), Frank Capra´s film based o James Hilton´s of the same title, as an inner journey to a symbolic Shangri-La, a utopian place -from the Greel oùtóroç (nowhere)- inhabited by silence, conceived not as the absence of soung, but as primordial sound, as the secular name of the divine in man. In it, Robert Conway, the protagonist of the story, discovers, with the help of a teacher, that "silent music". This is how St John of Cross called it in his Spiritual Canticle, which is, in reality, his true condition, his genuine state.