Los avances recientes en genética, epigenética, ciencias ómicas y neurociencias han puesto en cuestión los modelos diagnósticos categoriales tradicionales en psiquiatría, al mostrar que la vulnerabilidad, la expresión clínica y la respuesta al tratamiento se organizan de forma predominantemente dimensional y transdiagnóstica. Este trabajo analiza el tránsito conceptual desde la psiquiatría personalizada hacia la psiquiatría de precisión, examinando el trasfondo biológico de las nuevas propuestas taxonómicas y sus límites en la práctica clínica contemporánea. Se revisan los principales marcos dimensionales y transdiagnósticos, como los Research Domain Criteria (RDoC) y la Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología (HiTOP), así como los desarrollos recientes en biotipos definidos por patrones de disfunción de circuitos cerebrales. Asimismo, se discuten las razones pragmáticas, institucionales y comunicativas que explican la persistencia del DSM y la CIE como sistemas dominantes, pese a sus limitaciones explicativas. Finalmente, se propone comprender la transición hacia modelos informados por la biología como un proceso gradual, en el que biomarcadores, dimensiones transdiagnósticas y perfiles de circuitos se integran como capas complementarias que enriquecen el juicio clínico sin sustituir abruptamente los sistemas categoriales vigentes.
Recent advances in genetics, epigenetics, omics sciences, and neuroscience have increasingly challenged traditional categorical diagnostic models in psychiatry by demonstrating that vulnerability, clinical expression, and treatment response are primarily organized in dimensional and transdiagnostic ways. This paper analyses the conceptual transition from personalized psychiatry to precision psychiatry, focusing on the biological background of emerging taxonomic proposals and their limitations in current clinical practice. The main dimensional and transdiagnostic frameworks, including the Research Domain Criteria (RDoC) and the Hierarchical Taxonomy of Psychopathology (HiTOP), are reviewed, together with recent developments in neuroscience-based biotypes defined by large-scale brain circuit dysfunctions. In addition, the paper discusses the pragmatic, institutional, and communicative factors that explain the continued dominance of DSM and ICD systems despite their explanatory limitations. Finally, the transition toward biologically informed dimensional models is conceptualized as a gradual and evolutionary process, in which biomarkers, transdiagnostic dimensions, and circuit-based profiles are incorporated as complementary layers that refine and enrich clinical judgment without abruptly replacing existing categorical diagnostic frameworks.