Irene Giovanni Aguilar, Carolina Morales Arias, Carolina Botero García, Daniel Francisco Jaramillo Ariza
Esta investigación analiza la experiencia de docentes supervisores en la formación de psicólogos clínicos para el abordaje de casos de violencia intrafamiliar (VIF). El objetivo es producir conocimiento desde la práctica que contribuya a cualificar los procesos formativos y a fortalecer prácticas éticas y efectivas de supervisión, de modo que el docente pueda responder a las necesidades del estudiante y del caso clínico. El estudio, de enfoque cualitativo, empleó la sistematización de experiencias como método. Se realizaron cinco grupos focales con profesores de distintas universidades de Bogotá, Colombia, con trayectoria en la supervisión de casos de VIF. Se indagó sobre sus prácticas pedagógicas y las competencias clínicas identificadas en los estudiantes. Entre estas últimas se resaltan la capacidad de interrumpir la pauta violenta, reducir su recurrencia, trabajar en red, leer el contexto relacional y sostener actitudes reflexivas y colaborativas. En cuanto a las prácticas pedagógicas, se encontró que, más allá del enfoque terapéutico, el uso de formatos de supervisión individuales y grupales, la co-terapia y la modelación resultan fundamentales para la supervisión de casos de VIF. Se concluye destacando la importancia de promover la reflexividad y ampliar los marcos teóricos para la comprensión e intervención de estos casos.
This study analyzes the experiences of supervising faculty members in the training of clinical psychologists to address cases of domestic violence (DV). The objective is to generate practical knowledge that contributes to improving training processes and strengthening ethical and effective supervision practices, so that faculty members can respond to the needs of both students and clinical cases. The study, which employed a qualitative approach, used the systematization of experiences as its method. Five focus groups were conducted with faculty members from various universities in Bogotá, Colombia, who have experience supervising cases of DV. The study explored their teaching practices and the clinical competencies identified in students. Among the latter, the following stand out: the ability to interrupt the cycle of violence, reduce its recurrence, work collaboratively, interpret the relational context, and maintain reflective and collaborative attitudes. Regarding teaching practices, it was found that, beyond the therapeutic approach, the use of individual and group supervision formats, co-therapy, and modeling are fundamental for supervising cases of domestic violence. The study concludes by highlighting the importance of promoting reflexivity and expanding theoretical frameworks for understanding and intervening in these cases.