Lorenzo Javier Torres Hortelano
Este ensayo propone una lectura de Los canallas duermen en paz (Warui yatsu hodo yoku nemuru, 1960), de Akira Kurosawa, como una reinterpretación de Hamlet a partir del concepto de «punto ciego» freudiano, tal como lo formula Jesús González Requena: la omisión del papel destructivo de la figura materna. En su adaptación, Kurosawa prescinde del personaje de Gertrud, sustituyéndolo por una figura simbólicamente análoga y aún más inquietante: una corporación empresarial investida de un carácter maternal y mortífero. Como en la tragedia shakespeariana, el dispositivo metateatral desempeña un papel clave, al igual que la introducción de un símbolo que remite tanto a Hamlet como a Ofelia: una rosa negra, emblema de la corrupción sistémica. En esta transposición, Hamlet es Koichi Nishi, una figura cercana al superyó freudiano, mientras que Yoshiko se configura como una Ofelia contemporánea. A través de ellos, la película no solo adapta la estructura trágica de Shakespeare, sino que la subvierte, convirtiéndola en una denuncia de las formas modernas de la corrupción cuando éstas aparecen en las corporaciones empresariales.
This essay proposes a reading of Akira Kurosawa's The Bad Sleep Well (Warui yatsu hodo yoku nemuru, 1960) as a reinterpretation of Hamlet based on the Freudian concept of the ‘blind spot’, as formulated by Jesús González Requena: the omission of the destructive role of the mother figure. In his adaptation, Kurosawa dispenses with the character of Gertrud, replacing her with a symbolically analogous and even more disturbing figure: a business corporation invested with a maternal and deadly character. As in Shakespearean tragedy, the metatheatrical device plays a key role, as does the introduction of a symbol that refers to both Hamlet and Ophelia: a black rose, emblem of systemic corruption. In this transposition, Hamlet is Koichi Nishi, a figure close to the Freudian superego, while Yoshiko is configured as a contemporary Ophelia. Through them, the film not only adapts Shakespeare's tragic structure, but subverts it, turning it into a denunciation of modern forms of corruption as they appear in business corporations.