A pesar de la alta prevalencia de los trastornos afectivos y del riesgo elevado de cronificación y recurrencias, existen escasos trabajos que valoren el funcionamiento psicosocial a largo plazo de los pacientes depresivos, la calidad de vida que presentan y la influencia de los tratamientos sobre estos aspectos evolutivos.
En este trabajo se estima la calidad de vida que presentan pacientes afectivos tratados durante al menos 3 meses.
Se utiliza un diseño transversal. La muestra está formada por 85 pacientes ambulatorios, entre 18 y 65 años, atendidos en el Centro de Salud Mental de Chamartín que cumplían criterios DSM-IV de depresión mayor unipolar, depresión menor (trastorno distímico y trastorno depresivo menor) y trastorno bipolar. Se estudian dos variables evolutivas: funcionamiento global (GAF-m) y calidad de vida (Escala de Calidad de Vida de Ruiz y Baca).
Los trastornos menores son los que modifican menos su funcionamiento global y alcanzan puntuaciones de calidad de vida similares a las de los pacientes bipolares. No se obtienen diferencias en la calidad de vida ni en el funcionamiento global entre subgrupos clínicos, a pesar de que parten de funcionamientos globales previos distintos. Las puntuaciones en calidad de vida son significativamente inferiores a las obtenidas en población general.
Affective disorders are very prevalent with a high risk of chronification and recurrences, but very few studies make an appraisal of the long-term outcome, quality of life and therapeutic influence on this kind of illness. In this paper, the quality of life attained in affective patients treated al least 3 months is estimated.
We use a transversal design. The sample is made up of 85 outpatients, aged 18-65. recruited in a Mental Health Center. They had heen diagnosed (DSM-IV) for major unipolar depression, minor depression (disthymic disorder and minor depressive disorder) and bipolar disorder. Two outcome variables were studied: global functioning (GAF-m) and quality of life (Ruiz & Baca questionnaire).
Minor disorders are less able to modify the global functioning and reach quality of life scores similar to those of bipolar patients. We did not obtain differences either in the quality of life or in the final global functioning among clinical groups.
Quality of life scores are lower than those obtained in the general population.