Isabel Labuiga Tomás
Tanto estadísticamente como, nuestra experiencia del día a día nos muestra la diversidad que la población y, ello se traslada a los distintos componentes del centro escolar. En anteriores estudios sobre “La adaptación escolar en la etapa Infantil de los niños/as adoptados” (Labuiga, I. 2011) y “La diversidad familiar en Educación Infantil” (Labuiga, I. 2021), vimos que, tanto la familia como el alumnado ha crecido en diversidad y, través de las entrevistas, conseguí conocer la opinión de los componentes de los centros escolares en los que llevamos a cabo el estudio: docentes, familias, personal encargado del comedor escolar, dirección, alumnos. A la vista de los resultados, llegamos a conclusiones que nos indicaron recomendar propuestas. Conclusiones y propuestas que se referían al trabajo docente en las aulas y a las distintas funciones de la familia y su participación en el centro., éramos conscientes que, desde una investigación cualitativa. Ambos estudios se apoyaban en propuestas educativas inclusivas e interculturales porque familias diversas van asociadas a alumnos/as diversos/as. Pero la inclusión, no es dar a todos lo mismo, sino, a cada uno según sus necesidades y además del trabajo en los espacios del aula en los edificios hay también otros elementos que forman parte de la vida cotidiana dentro de un centro escolar. Tales como: el mobiliario; el comedor escolar; el patio de recreo; los pasillos; la entrada de la escuela sobre los que vamos a centrarnos en su organización y utilización como espacios educativos inclusivos.
Both statistical evidence and everyday experience highlight the growing diversity within the general population, a reality that is clearly reflected in the various components of the school environment. In previous research—“School Adaptation in Early Childhood Education of Adopted Children” (Labuiga, I., 2011) and “Family Diversity in Early Childhood Education” (Labuiga, I., 2021)—we observed that both families and students exhibit increasing diversity. Through qualitative interviews, we gathered valuable insights from members of the educational community, including teaching staff, families, school management, dining hall personnel, and students themselves. The findings led us to conclusions that informed a series of recommendations aimed at enhancing educational practice. These proposals addressed both pedagogical work within the classroom and the roles and participation of families in school life. We approached these studies from a qualitative research perspective, grounded in inclusive and intercultural educational frameworks. Indeed, diverse family structures are inherently linked to a diverse student body. However, inclusion does not imply providing the same for everyone, but rather responding to individual needs appropriately. Beyond classroom instruction, schools consist of other essential everyday spaces that also contribute significantly to the educational experience. These include elements such as furniture, the school dining area, the playground, hallways, and the school entrance—spaces which we now propose to examine through the lens of inclusive education.