Colombia
Parto de la idea de que el sujeto expuesto en la filosofía kantiana es un sujeto eminentemente estético. Kant en su obra Crítica de la facultad de juzgar pone como fundamento del juicio estético de reflexión el sentimiento del sujeto.
Sostengo que el sentimiento de placer y displacer son disposiciones ontológicas que posibilitan la existencia, pues la disposición sentimental del placer y el displacer alientan la producción de la vida, al igual que su valor. Así la vitalidad interna del sujeto da forma a una realidad simbólica interna que se exterioriza en la sociabilidad y es constitutiva del sentido común que da forma a lo que denominamos cultura ¿Qué es lo Kant comprende cómo sentido común y como se puede comprender desde el “sentido común” de la sociedad colombiana? El sentido común no es más que el gusto, pero este no es un simple gusto, es la misma facultad de juzgar reflexionante en consideración estética que relaciona a la totalidad, es decir que es una facultad y comunicación racional de lo netamente sentido. Es bien sabido que somos seres sociables y es a partir de esta sociabilidad que determinamos los modos de ser y sentir en la sociedad. La sensibilidad colombiana puede ser vista a través del lente del "sensus communis" kantiano. A pesar de las diferencias culturales y contextuales, la capacidad de los colombianos para juzgar y responder a su realidad social comparte elementos con la idea kantiana de una facultad de juicio común. Esta perspectiva ofrece una comprensión más profunda de cómo la experiencia colectiva de conflicto y reconciliación en Colombia se manifiesta en un sentido compartido de comunidad y moralidad.
I begin with the idea that the subject presented in Kantian philosophy is fundamentally an aesthetic subject. In his Critique of the Power of Judgment, Kant establishes the subject’s feeling as the foundation of reflective aesthetic judgment. I argue that the feelings of pleasure and displeasure are ontological dispositions that enable existence, as they drive both the production and the value of life. The subject’s internal vitality shapes a symbolic internal reality that externalizes itself in sociability and constitutes the common sense that forms what we call culture. What does Kant understand by common sense, and how can it be understood through the “common sense” of Colombian society? Common sense is nothing other than preference, but it is not mere preference; it is the very faculty of reflective judgment in aesthetic consideration, relating to totality—that is, a rational faculty and communication of what is purely felt. It is well known that we are social beings, and through this sociability, we determine modes of being and feeling in society.
Colombian sensibility can be analyzed through the lens of Kantian sensus communis. Despite cultural and contextual differences, Colombians’ ability to judge and respond to their social reality shares elements with Kant’s idea of a common faculty of judgment. This perspective offers a deeper understanding of how Colombia’s collective experience of conflict and reconciliation manifests in a shared sense of community and morality.