Santander, España
Este estudio evaluó la eficacia del juego terapéutico Creciendo en Mindfulness (CEM) para disminuir los problemas emocionales y de conducta en adolescentes internados en el Centro Pedagógico de Internamiento “Jalteva”, Honduras. Se adoptó un diseño preexperimental de preprueba-posprueba con un único grupo (n = 27; 13-18 años). Antes y después de cuatro sesiones del CEM, se aplicaron el Cuestionario para la Evaluación de Problemas en Adolescentes (Q-PAD) y el Inventario de Evaluación de la Personalidad para Adolescentes (PAI-A). Los cambios se analizaron mediante la prueba de rangos con signo de Wilcoxon y se estimó el índice g de Hedges. Tras la intervención, la incertidumbre sobre el futuro bajó del percentil 86 al 71 (p = .011; g = −0.46) y la percepción de falta de apoyo social descendió de T = 64 a 58 (p = .032; g = −0.45). Sin embargo, la actitud agresiva aumentó de T = 55 a 58 (p = .037; g = 0.28). El patrón de correlaciones entre escalas se volvió más coherente, lo que sugiere una mayor conciencia emocional. Los hallazgos indican que el CEM genera mejoras puntuales en variables internas asociadas con la ansiedad anticipatoria y el apoyo percibido, aunque su impacto global sobre la sintomatología emocional y conductual fue limitado. Factores institucionales, la ausencia de un grupo control y el corto seguimiento restringen la atribución causal y la generalización. Se recomienda complementar el programa con intervenciones individualizadas y acompañamiento familiar para potenciar la reinserción social de los adolescentes.
This study evaluated the effectiveness of the therapeutic game Creciendo en Mindfulness (Growing in Mindfulness, CEM) in reducing emotional and behavioral problems among adolescents confined in the “Jalteva” Pedagogical Internment Center in Honduras. A one-group, pre-experimental pretest–posttest design was employed (n = 27; ages 13–18). Before and after four CEM sessions, participants completed the Cuestionario para la Evaluación de Problemas en Adolescentes (Questionnaire for the Assessment of Adolescent Problems, Q-PAD) and the Personality Assessment Inventory–Adolescent (PAI-A). Changes were analyzed using the Wilcoxon signed-rank test, and effect sizes were calculated with Hedges’ g. After the intervention, uncertainty about the future decreased from the 86th to the 71st percentile (p = .011; g = −0.46), and perceived lack of social support declined from T = 64 to 58 (p = .032; g = −0.45). However, aggressive attitude increased from T = 55 to 58 (p = .037; g = 0.28). The correlation pattern among scales became more coherent, suggesting greater emotional awareness. The findings suggest that CEM yielded specific improvements in internal variables related to anticipatory anxiety and perceived support, though its overall impact on emotional and behavioral symptomatology was limited. Institutional constraints, the absence of a control group, and the short follow-up period restrict causal attribution and generalizability. It is recommended to complement the program with individualized interventions and family involvement to enhance adolescents’ social reintegration.