Juan Camilo Rodriguez Fandiño, María Alejandra Castellanos, Ana María Salazar Montes
El envejecimiento poblacional ha generado cambios en las dinámicas familiares, siendo la sobrecarga del cuidado uno de los principales impactos. Este estudio tuvo como objetivo identificar intervenciones psicológicas eficaces para el manejo de la sobrecarga y los síntomas emocionales en cuidadores familiares. Se realizó una revisión sistemática en PubMed/MEDLINE, PsycINFO y Ovid. Dos revisores evaluaron la calidad metodológica y el riesgo de sesgo. De 210 artículos analizados, 31 cumplieron con los criterios de inclusión. Los hallazgos muestran que las intervenciones cognitivo-conductuales fueron las más eficaces, destacándose el entrenamiento en solución de problemas y la psicoeducación combinada, con efectos en la reducción de depresión, ansiedad y estrés. Asimismo, técnicas como la terapia de aceptación y compromiso, la relajación y el fortalecimiento de habilidades de afrontamiento resultaron útiles en el manejo del duelo y síntomas emocionales. Las intervenciones aplicadas en el hogar o mediante recursos tecnológicos ofrecieron ventajas en accesibilidad y sostenibilidad de los resultados. En conclusión, las estrategias cognitivo-conductuales representan el enfoque más prometedor para abordar la sobrecarga del cuidador. Se recomienda desarrollar estudios longitudinales y con enfoque de género. Una intervención oportuna puede mejorar la calidad de vida del cuidador y del familiar cuidado, además de reducir la carga para los sistemas de salud.
Population aging has generated significant changes in family dynamics, with caregiver burden emerging as one of the main challenges. This study aimed to identify effective psychological interventions for managing caregiver burden and associated emotional symptoms. A systematic review was conducted in PubMed/MEDLINE, PsycINFO, and Ovid databases. Two reviewers independently assessed methodological quality and risk of bias. Of 210 articles analyzed, 31 met the inclusion criteria. Findings indicate that cognitive-behavioral interventions were the most effective, particularly problem-solving training and combined psychoeducation, which showed positive effects in reducing depression, anxiety, and stress. Additionally, approaches such as acceptance and commitment therapy, relaxation, and coping skills training proved beneficial for managing grief and other emotional symptoms. Interventions delivered at home or through technological resources offered advantages in terms of accessibility and sustainability of results. In conclusion, cognitive-behavioral strategies represent the most promising approach to address caregiver burden. Further longitudinal studies with greater methodological rigor and a gender-sensitive perspective are recommended. Timely interventions may improve the quality of life of caregivers and care recipients while reducing the burden on healthcare systems.