Este artículo examina los efectos psicológicos del colonialismo estadounidense en Puerto Rico desde una perspectiva del trauma histórico, abordando la historia de la resistencia como una narrativa traumática que impacta en la identidad, la memoria colectiva y la salud mental. Utilizando marcos de la psicología decolonial, la psicología de la liberación y enfoques informados por el trauma, se analiza cómo eventos como la Ley de la Mordaza, la vigilancia del FBI (“Las Carpetas”) y la represión de movimientos independentistas han generado censura autoimpuesta, opresión colonial internalizada y malestar intergeneracional. El estudio critica el ahistoricismo de modelos psicológicos eurocéntricos que individualizan el sufrimiento, y propone comprender síntomas como la ansiedad o el conflicto identitario en contextos de violencia estructural. Se destacan investigaciones que muestran cómo prácticas terapéuticas culturalmente sensibles—como el acto de nombrar de manera decolonial y la integración de la historia política en la terapia—mejoran los resultados clínicos al resignificar el sufrimiento como respuesta a la opresión. El artículo propone implicaciones para profesionales de la salud mental, investigadores y responsables de políticas públicas, incluyendo la necesidad de enfoques terapéuticos que afirmen la identidad cultural, integren la memoria histórica y fomenten la resiliencia colectiva. Al centrar el caso puertorriqueño, este trabajo contribuye a los esfuerzos globales por descolonizar la psicología y responder éticamente al trauma colonial.
This paper examines the psychological effects of U.S. colonial repression in Puerto Rico through a historical trauma lens, framing resistance history as a trauma narrative that shapes identity, collective memory, and mental health. Drawing on decolonial psychology, liberation psychology, and trauma-informed frameworks, the analysis traces how events such as the “Ley de la Mordaza,” FBI surveillance (“Las Carpetas”), forced sterilization campaigns, and the persecution of nationalist leaders have contributed to fear-based self-censorship, internalized colonial oppression, and intergenerational psychological distress. By situating symptoms like anxiety, depression, and identity conflict within the sociopolitical context of colonial domination, the paper critiques the ahistoricism of traditional Eurocentric psychological models and emphasizes the need for culturally relevant interventions. Empirical studies are reviewed that demonstrate how practices like decolonial naming and historical education in therapy can improve outcomes for Puerto Rican clients by reframing pathology as resistance to systemic oppression. The paper concludes with implications for psychology practitioners, researchers, and policymakers, calling for therapeutic approaches that validate cultural identity, historicize trauma, and promote collective healing. Future research directions include the development of clinical models that incorporate resistance narratives, community healing practices, and culturally grounded understandings of political trauma. By centering the Puerto Rican experience, this paper contributes to broader efforts to decolonize psychology and amplify Indigenous and colonized voices within global mental health discourse.