María del Carmen Rodríguez Menéndez
, Omar García Pérez
, Lindsay Martínez García
La teoría de la autodeterminación reconoce que los progenitores influyen en el bienestar psicológico de los menores. En este contexto, la investigación que se presenta analiza las diferencias de género en las conductas parentales y evalúa cómo dichas conductas, así como el género de niños y niñas, influencia en el ajuste emocional de los menores (inestabilidad emocional, conducta prosocial, y agresión física y verbal). La muestra estuvo compuesta por 2,404 progenitores y 1,325 menores. Los resultados indican que las madres se perciben como más apoyadoras de la autonomía de los hijos e hijas, más proveedoras de un ambiente estructurado y más afectuosas que los padres. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en función del sexo de los menores. Para la alta inestabilidad emocional, fueron factores protectores la calidez maternal y la provisión maternal de un ambiente familiar estructurado, si bien las prácticas paternales no tuvieron influencia. El control maternal y paternal fue un factor de riesgo en el desarrollo de una alta inestabilidad emocional. La provisión paterna de un entorno familiar de apoyo a la autonomía fue un factor protector contra el desarrollo de altos nivel de agresión física y verbal.
Self-determination Theory (SDT) recognizes that parents exert a determining influence on children’s well-being. In this context, the present study examined whether there were gender differences in parenting behaviors in accordance with Self-determination Theory (SDT) and analyzed how maternal and paternal parenting behaviors, and children’s gender, influence children’s outcomes (emotional instability, prosocial behaviors, and verbal and physical aggression). The participants comprised 2,404 parents from Spain and 1,325 children. Results found that mothers perceived themselves to be more autonomy supportive, more structured, and warmer and less controlling than fathers perceived themselves to be. Statistically significant differences were found according to the sex of the children. For higher emotional instability, mothers’ warmth and structure were protective factors, but fathers’ parenting practices had no influence. Maternal and paternal control were risk factors for developing higher emotional instability. The provision of an autonomous environment by fathers is important as a protective factor against the development high levels of physical and verbal aggression.