Valparaíso, Chile
La crisis climática expone una serie de desafíos para los establecimientos educacionales. Situar los procesos de aprendizaje en los territorios habitados por las niñeces es un primer paso a realizar. Este estudio de caso explora la vinculación afectiva de la niñez en una comunidad rural chilena afectada por crisis socioambiental. A través de metodologías participativas -como cartografías sociales, afectivas y el uso de drones- se identificaron tres categorías: vínculo a través del juego, vínculo transgeneracional y concepción de cambio climático. Los resultados evidencian que: a) Las prácticas de juego de las niñeces son una forma activa de aprendizaje socioecológico b) Los abuelos cumplen un rol fundamental en la creación del vínculo afectivo y sentido de pertenencia con el territorio. c) Las concepciones de niños y niñas sobre el cambio climático se alejan de las lógicas adultocéntricas y escolares, adoptando una perspectiva relacional que integra lo ambiental y lo social, develando relaciones afectivas multiespecie. Las conclusiones evidencian que los niños y niñas comprenden el cambio climático desde una perspectiva holística que vincula fenómenos ambientales y sociales, lo que plantea desafíos para la educación ambiental no adultocéntrica.
The climate crisis presents a series of challenges for educational institutions. Grounding learning processes in the territories inhabited by children is a necessary first step. This case study explores the affective bonds of childhood in a rural Chilean community affected by a socio-environmental crisis. Through participatory methodologies -such as social and affective cartographies and the use of drones- three categories were identified: bonding through play, transgenerational connection, and conceptions of climate change. The results show that (a) children’s play practices are an active form of socio-ecological learning; (b) grandparents play a fundamental role in creating affective bonds and a sense of belonging to the territory; and (c) children’s conceptions of climate change move away from adult-centric and school-based logics, adopting a relational perspective that integrates environmental and social dimensions, revealing multispecies affective relationships. The conclusions indicate that children understand climate change from a holistic perspective that connects environmental and social phenomena, posing challenges for non-adult-centric environmental education.