México
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Notificar fallecimientos es frecuente y estresante en medicina crítica. Durante COVID-19 los fallecimientos se multiplicaron y el personal de salud tuvo que dar estas noticias de forma remota sin estar preparados para ello. A nivel internacional se han descrito protocolos de entrenamiento que mejoran las habilidades de comunicación y autoconfianza de los médicos, así como sugerencias de comunicación remota ante COVID-19. Sin embargo, estas recomendaciones son subjetivas y ambiguas lo que puede dificultar su replicabilidad. Esta investigación retomó el Análisis Conductual Aplicado para implementar un Entrenamiento remoto en Habilidades Conductuales en el que se identificaron, validaron y entrenaron las conductas requeridas para trasmitir adecuadamente una notificación de muerte vía remota por COVID-19 en tres participantes piloto. Se generaron 19 definiciones operacionales de las conductas que se entrenaron en tres médicos residentes de terapia intensiva. Dos participantes mostraron tamaños del efecto del entrenamiento fuertes; el tercero abandonó el entrenamiento. Estos resultados preliminares sugirieron datos prometedores en cuanto a la viabilidad y efectividad de implementar un entrenamiento en habilidades conductuales en notificación de muerte vía remota, que también podría ser útil en entornos presenciales.
Death notification is a frequent and stressful task in critical care. During COVID-19, the number of deaths increased significantly, and health personnel had to deliver this news remotely without preparation. In international research, training protocols have been described that improve physician’s communication skills and self-confidence, as well as remote communication suggestions to COVID-19. However, these recommendations are subjective and ambiguous, which can hinder their replicability. This research adopts the principles of Applied Behavioral Analysis to implement a Behavioral Skills Training to identify, validate, and train the behaviors required to properly communicate a remote death notification for COVID-19 in three pilot participants. Nineteen operational definitions of the behaviors were generated and trained on three intensive care residents. Two participants demonstrated strong effect sizes following training, while the third participant did not complete the training. These preliminary results suggest that implementing a remote death notification behavioral skills training program might be feasible and effective, and could also be useful in face-to-face settings.