Objetivo: El estudio analizó el proceso de derivación a psicooncología en pacientes oncológicos, con tres objetivos principales: 1) examinar patrones de derivación entre servicios, 2) evaluar la aplicación de escalas de cribado emocional (EVA) y social (Gijón), y 3) describir las intervenciones realizadas. Buscaba identificar brechas entre las necesidades psicosociales reportadas en la literatura y la práctica clínica real. Métodos: Investigación retrospectiva con 262 pacientes derivados a la Unidad de Psicooncología (UPSO) de un hospital universitario en 2022. Se analizaron variables sociodemográficas (edad, sexo, situación familiar), clínicas (tipo y estadio de cáncer) y de derivación (servicio de origen, profesional que deriva). Las escalas EVA (≥5) y Gijón (≥7) se usaron como criterios de cribado. Los datos se procesaron con STATA 18 mediante análisis descriptivos. Resultados: El 70% eran mujeres (media: 58 años), con 40% de cáncer de mama. Oncología Médica (66%) y Unidad de Mama (20%) realizaron más derivaciones, aunque solo 1-1.5% de sus consultas las generaron. El EVA (aplicado en 49%) detectó malestar en 68% (≥5), mientras el Gijón (67%) solo identificó 11 casos (≥7). El 44% no siguió protocolos. El 92% recibió atención (50% una sesión), siendo los profesionales médicos quienes realizan el 81% de las derivaciones. Conclusiones. El estudio revela una subutilización de escalas validadas, disparidad en derivaciones entre servicios, uso frecuente de criterios clínicos no estandarizados, y oportunidad para optimizar el cribado mediante protocolos unificados y mayor participación de enfermería. Los hallazgos resaltan la necesidad de mejorar la detección temprana del malestar emocional en oncología.
Objective: The study analyzed the referral process to psycho-oncology services for cancer patients, with three main objectives: 1) to examine referral patterns across departments, 2) to evaluate the use of emotional (VAS) and social (Gijón) screening scales, and 3) to describe the interventions provided. The study aimed to identify gaps between the psychosocial needs reported in the literature and actual clinical practice. Methods: A retrospective study was conducted with 262 patients referred to the Psycho-Oncology Unit (UPSO) of a university hospital in 2022. Sociodemographic variables (age, sex, family situation), clinical variables (cancer type and stage), and referral-related variables (referring department and professional) were analyzed. The VAS (≥5) and Gijón (≥7) scales were used as screening criteria. Data were analyzed using STATA 18 with descriptive statistics. Results: Of the patients, 70% were women (mean age: 58 years), and 40% had breast cancer. Medical Oncology (66%) and the Breast Unit (20%) accounted for the majority of referrals, although only 1–1.5% of their consultations led to referrals. The VAS scale, applied in 49% of cases, detected distress in 68% of patients (≥5), while the Gijón scale, used in 67% of cases, identified only 11 cases (≥7). In 44% of cases, referrals did not adhere to standardized protocols. Of the referred patients, 92% received care (50% in a single session), with physicians initiating 81% of referrals. Conclusions: The study reveals underuse of validated screening tools, particularly the Gijón scale, variability in referral rates across departments, frequent reliance on non-standardized clinical criteria, and opportunities to improve screening through unified protocols and greater involvement of nursing staff. These findings highlight the need to enhance early detection of emotional distress in oncology settings.