Belén Pérez Senra
Una de las consecuencias del reconocimiento de la lengua de signos española y las medidas establecidas por las Administraciones educativas en materia de inclusión educativa es la presencia de intérpretes de lengua de signos en las aulas para la atención del alumnado sordo. Esta investigación se centra en los primeros niveles educativos y en la comunicación intercultural de ese alumnado, perteneciente a una minoría cultural y lingüística con identidad propia, que muchas veces el equipo docente, perteneciente a la mayoría oyente, desconoce. Por ese desconocimiento, es frecuente que la intérprete sea la única que, en las múltiples interacciones que se suceden diariamente, detecta las necesidades académicas o de otra índole del alumnado sordo en edades tempranas. En esos momentos, la toma de decisiones de la intérprete debe resolver conflictos entre las necesidades de la comunidad minorizada y sus propias funciones, recogidas en el código de conducta profesional, siendo en este caso el asumido por la Federación Española de Intérpretes de Lengua de Signos y Guías-Intérpretes. Este trabajo detalla las tareas que realiza el personal de interpretación en lengua de signos española en centros de educación infantil y primaria y de secundaria obligatoria, las que se les demandan y las que observan como necesarias y que deciden ejecutar o no en atención a sus obligaciones profesionales. Los datos proceden de un cuestionario autoadministrado realizado por intérpretes de lengua de signos que trabajan o han trabajado para la Administración pública de la Comunidad Valenciana para el ejercicio de su labor en centros de educación infantil y primaria y de secundaria obligatoria. Con las respuestas obtenidas se ha comprobado que se solicitan ciertas tareas a las intérpretes que no le son propias, como, por ejemplo, ser ayudante del profesorado, editar material audiovisual o mediar en malentendidos.
The recognition of Spanish sign language and educational inclusion measures has led to the presence of sign language interpreters in classrooms to support deaf students. This research focuses on early education and intercultural communication of these students, who belong to linguistic and cultural minority communities with their own distinct identity. The teaching staff, belonging to the hearing majority, is often unfamiliar with these backgrounds. This lack of knowledge results in interpreters becoming the primary individual who identifies the academic or other needs of deaf students at an early age during their multiple daily interactions. In these situations, interpreters face crucial decision-making balancing the needs of the minority community against their professional code of conduct, as established by the Spanish Federation for Sign Language Interpreters and Interpreter-Guides for the Deafblind. This work details the tasks performed by Spanish sign language interpreters in early childhood, primary, and compulsory secondary education. It explores the tasks demanded of them as well as those they consider necessary, analysing how they choose to execute these tasks considering their professional obligations. The data comes from a self-administered questionnaire performed by sign language interpreters who are currently working or have previously worked for the Public Administration of the Valencian Community across these educational levels. Based on the responses obtained, interpreters are often asked to perform tasks outside their role, such as acting as assistants, editing audiovisual material or, mediating misunderstandings.