En este estudio se investigan dobles estándares en el contexto italiano, analizando las perspectivas de 51 refugiadas negras de origen africano y 43 mujeres ucranianas/rusas de origen europeo bajo protección temporal. Exploramos sus percepciones en torno a la discriminación sistémica y cotidiana originada por el racismo de género y su relación con determinados aspectos de salud, como el bienestar, la salud social, el malestar psicológico y la salud física. Mediante un cuestionario, exploramos las diferencias entre ambos grupos de mujeres. Los resultados revelan que las mujeres negras de origen africano perciben niveles significativamente más elevados de racismo sistémico y cotidiano y niveles altos de impacto en la salud en comparación con el grupo de mujeres blancas de origen europeo.
Al controlar la edad, el nivel de estudios, el periodo de estancia en Italia y su dominio de la lengua italiana, el racismo sistémico y cotidiano se vincula a un menor nivel de salud física y mayor malestar psicológico, especialmente entre las mujeres negras de origen africano. Los resultados ponen de relieve los dobles estándares en el trato a las mujeres de origen europeo frente al grupo de mujeres de origen africano en Italia, confirmando la necesidad de mayor discusión sobre el tema.
This study investigated double standards in the Italian context by examining the perspectives of 51 African-Black refugee women and 43 Ukrainian/Russian women under temporary protection.
We explored their perceptions of systemic and everyday discrimination stemming from gendered racism and its relationship with health outcomes, including well-being, social health, psychological distress and physical health. Using a questionnaire, we analysed the differences between the two groups. Results revealed that African-Black women reported significantly higher levels of systemic and everyday gendered racism and higher levels of health outcomes compared to Ukrainian/Russian women. When controlling for age, level of education, length of stay in Italy and Italian language proficiency, systemic and everyday gendered racism significantly associate with lower physical health and higher psychological distress, especially in African-Black women. The findings highlight double standards in the treatment of Ukrainian/Russian versus African-Black refugee women in Italy, warranting further discussion.