Carmen Caballero Dominguez
Algunas personas que laboran tienen la necesidad de alcanzar estabilidad en sus empleos. Por eso, asumen el reto de profesionalizarse, al mismo tiempo que trabajan. Muchas de ellas tienen jornadas laborales hasta de 8 horas y estudian durante la noche. De aquí surge la pregunta: ¿Existen diferencias, con relación al bournout, el engagement y el rendimiento académico, entre los estudiantes que trabajan y aquellos que no trabajan? Para responder esta pregunta, se llevó a cabo un estudio comparativo con una muestra conformada por 202 estudiantes de ambos sexos, seleccionados intencionalmente, a quienes se les aplicó el Inventario de MBI-SS y el UWES. Los resultados indican que los estudiantes que trabajan se perciben más autoeficaces y dedicados que quienes no lo hacen. Asimismo, no se presentaron diferencias en el promedio académico ni en el número de vacacionales realizados y semestres perdidos entre los dos grupos de estudiantes, pero, las personas que no trabajan han perdido mayor número de exámenes.