Antonio Ruiz García
, Luis Valero Aguayo
La fobia a conducir es más frecuente de lo que se piensa y tiene un notable impacto en mujeres. Este estudio presenta los casos de tres mujeres (29, 43, y 34 años) con fobia a conducir tratados mediante un procedimiento de exposición progresiva multimedia (EPM). Para la evaluación se utilizaron: entrevista conductual, test multimedia de evitación conductual (MBAT) con imágenes y videos de conducción, y diversos cuestionarios sobre ansiedad y específicos sobre conducir. Con cada participante se ha utilizado un diseño de caso único A-B-Seguimiento, que incluía mediciones continuas de ansiedad y tasa cardíaca, además de autoexposiciones en la vida diaria. La EPM tuvo cuatro fases (fotografías, vídeos, videojuegos simulados, y exposición en vivo), también se utilizó respiración diafragmática, y ejercicios para casa. Las tres participantes superaron su fobia a conducir (en 4, 6 y 16 sesiones respectivamente), con seguimientos en periodos de tiempo entre 9 meses y 3 años. Los cambios pre-post son estadísticamente significativos en los tres casos. Todas ellas no solo superaron su fobia a conducir, sino que mejoraron su calidad de vida e hicieron viajes afrontando situaciones de conducción que habían evitado en el pasado. La discusión pone el énfasis en el éxito terapéutico, y la potencial extensión de este procedimiento aplicado en grupos y frente a controles con otro tipo de intervenciones.
Driving phobia is more prevalent that commonly believes, with a notable impact on women. This study presents case of three women (aged 29, 43 and 34), who underwent treatment for driving using a progressive multimedia exposure approach (PME). Assessment tools include behavioral interview, the multimedia behavioral avoidance test (MBAT) with images and videos of driving, and various anxiety and driving-specific questionnaires. A single case A-B-follow-up design was employed for each participant, integrating continuous measurement of anxiety and heart rate, along with self-exposures in their daily life. The intervention consisted of progressive multimedia exposure across four phases (photographs, videos, simulated video games, and live exposure); diaphragmatic breathing, and home exercises were also integrated into the intervention. Remarkably, all three participants have overcome their driving phobia within 4, 6 and 16 sessions respectively, with follow-ups conducted over periods ranging from 9 months to 3 years. Statistically significant pre-post changes were observed in all cases. These individuals have not only overcome their fears, but have also improved their overall quality of life, confidently navigating driving situations they had previously avoided. The discussion emphasizes therapeutic success and suggests the potential extension of this approach to group settings and controls involving alternative interventions.